martes, 28 de abril de 2015

Primavera del 80 (parte 6 y última)






Habían pasado unos días desde que me enteré de todo lo que se me había estado ocultando. Con mi padre se enfrió un poco la relación, para mí era difícil mirarle a la cara y no pensar en lo ocurrido.
En mi cabeza había muchas dudas. Sabía que mi madre se había enterado de que ya sabía la verdad, y decidí ir a verla.
Como siempre no me atendía, pero Cami me había dejado las llaves que ella conservaba de la casa donde crecimos. Antes de abrir la puerta, le avisé a mi madre que entraría. Al lado de la entrada esta el salón, y ahí estaba ella sentada en el sofá.
Recuerdo que me senté a su lado y comenzamos a hablar. Por primera vez no me gritaba, ni me hablaba con ese tono de desprecio con el que lo solía hacer. Me comentó, que Elsa nunca quiso tener hijos. Ella había conseguido al hombre más rico del pueblo y quería seguir con sus lujosos viajes, y con un hijo nunca podría, a parte que siempre ha odiado a los niños. El marido de Elsa estaba tan ciego y enamorado de ella, que le perdonó el desliz con mi padre. Aunque al parecer no debe de saber que fue en la boda, cree que fue antes, ya que unos días antes de casarse, habían tenido una fuerte discusión. Mi madre también me contó, que fingió el embarazo por el que iban a decir, ella siempre ha sido una persona que tenía que hacer que todo era perfecto, la mujer perfecta, con el marido perfecto y las hijas perfectas, pero claro, eso sólo era a los ojos de los demás. También recuerdo, que se me quedó grabado, que para ella sólo había una hija, que a mí me alimentaba y me daba un techo donde vivir porque era lo adecuado , y claro que iban a pensar los vecinos , si se enteraran de que yo no era su hija. Me di cuenta de que le importaba más las apariencias de lo que yo imaginaba. Pero por un lado estaba contenta, y es que por primera vez, mi madre y yo manteníamos una conversación de lo más tranquila. Aunque, por otra parte , me puse muy triste cuando me dijo que no me volviera  a comunicar con ella, que ella ya se sentía en paz, y que era más feliz alejada de mí.

Al día siguiente, fui a Madrid a hablar con Elsa, pero ella no quiso hablar conmigo, me dijo que yo no era nada para ella y que tenía prisa. Se subió a un taxi con su marido y muchas maletas, Imagino que se irían a unos de sus viajes, no lo se, y la verdad al ver como me miraba , me di cuenta de que no iba a conseguir nada. Este tema es algo que me carcomía, pero debía seguir con mi vida.

El tema con mi familia hizo que se retrasara un poco mi boda, pero por fin llegó ese día.
El 28 de julio del 2012 , fue el día en el que Raúl y yo nos casamos. Recuerdo lo increíble que fue. Estaban nuestros familiares y amigos. Mi madre y mi tía, no estaban , porque había perdido el contacto por completo con ellas. Mi padre sí, y por supuesto Cami.
Por cierto, mi padre día tras día, me suplicó perdón, y bueno quizás no tengamos la misma relación que antes, pero tengo un padre y le quiero a pesar de los errores.

Actualmente tengo 34 años, y estoy embarazada de una niña. Estamos muy felices, aunque también llena de miedo de no saber ser una buena madre. Pero Raúl y toda la gente que me rodea, me ayudan a superar ese miedo, y creo que lo superaré.
¡Ah! se me olvidaba , Cami y su pareja se casaron este año, y están también muy felices.

Y bueno, se que hay algún cabo suelto por mi vida, pero he comprendido que tengo que vivirla y aprovecharla, y ahora más que nunca.

Un saludo de Vera.



Código de registro: 1605157640704 (de todas las partes de este relato)

6 comentarios:

  1. Yo creo que a veces es mejor seguir con tu vida y no amargarte como ha hecho en este escrito Vera

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    1. Sí, pero muchas veces no es fácil, aunque pienso como tú

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  2. Vaya secreto!!! He leido las dos últimas partes del tirón y me he quedado a cuadros, que familia!!!
    Pero me alegro de que Vera haya conseguido ser feliz.
    Un besazo cielo!

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  3. Hasta la familia más normal tiene sus trapos sucios. Pueden ser cosas como las de esta familia o pueden ser, literalmente, trapos sucios e.e Muy buena historia

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    1. En todas las familias hay algo, así es.

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